ANIVERSARIO CONSTITUCIÓN DE 1917 POSICIONAMIENTO


ANIVERSARIO CONSTITUCIÓN DE 1917 

POSICIONAMIENTO 


Hoy conmemoramos el Aniversario de la Constitución de 1917, hija directa de la Revolución Mexicana: una gesta que no fue sólo armada, sino profundamente social y moral. Fue el levantamiento de un pueblo cansado del despojo, de la explotación y de un modelo que concentraba la riqueza y el poder en pocas manos.

 De aquella lucha surgieron demandas claras: tierra, trabajo, justicia, soberanía. Y de ellas nació una Constitución pionera en el mundo, que reconoció derechos sociales, afirmó que los recursos pertenecen a la Nación y estableció que el Estado debe intervenir para corregir desigualdades. Esa fue su esencia: poner al pueblo en el centro de la vida pública. 

Pero con los años, ese espíritu fue traicionado. El neoliberalismo debilitó al Estado, privatizó lo público, precarizó el trabajo y volvió a concentrar la riqueza. Se habló de modernización mientras crecía la pobreza; de estabilidad mientras se normalizaban los privilegios. 

Frente a ese retroceso histórico surge la Cuarta Transformación, no como ruptura con nuestro pasado, sino como continuidad del proyecto inconcluso de la Revolución. Así como la Independencia nos dio soberanía y la Reforma separó al poder político del clerical, hoy enfrentamos al viejo régimen de corrupción, desigualdad y captura del Estado.

 Los resultados están a la vista: reducción histórica de la pobreza, aumento real del salario mínimo, recuperación del poder adquisitivo y programas sociales convertidos en derechos. No son dádivas: son la actualización, en el siglo XXI, de las banderas que levantaron campesinos y obreros hace más de cien años. 
La lección es clara: no hay paz sin justicia social, no hay crecimiento verdadero sin redistribución, ni democracia real sin igualdad. 

Hoy, como ayer, la disyuntiva es entre un país para unos cuantos o un país para todas y todos. Por eso la Revolución no es sólo memoria: es una tarea permanente. Y la Cuarta Transformación es, en nuestro tiempo, la expresión viva de esa lucha histórica por dignidad, justicia y soberanía.