RECONOCE GPPT LEGADO DEL PRIMER CONGRESO FEMINISTA DE YUCATÁN DE 1916


RECONOCE GPPT LEGADO DEL PRIMER CONGRESO FEMINISTA DE YUCATÁN DE 1916
 
• No fue una reunión, no fue un acto simbólico, fue un acto de dignidad política y el momento en que las mujeres entendieron que la igualdad no se pide, se arrebata: dip. Magdalena Núñez


• No hay revolución posible si se deja afuera a las mujeres, no hay justicia si se nos niega la voz y no hay patria si la mitad del pueblo vive sometida, dijo
 


En el marco de la sesión de la Comisión Permanente, en el apartado de efemérides, la diputada federal, Magdalena Núñez Monreal, reconoció y honró el legado del Primer Congreso Feminista de Yucatán de 1916, ya que rompió un silencio de siglos y permitió que las mujeres comenzaran a nombrar la violencia, la desigualdad, la exclusión y la injusticia.
 
Al hacer uso de la palabra, la legisladora del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (GPPT) señaló que este Congreso no fue una reunión, sino una rebelión; no fue un gesto simbólico, sino un acto de dignidad política y el momento en que las mujeres entendieron que la igualdad no se pide, se arrebata.
 
“Aquellas mujeres maestras, periodistas, obreras, escritoras, madres, activistas, se atrevieron a decir lo que nadie quería escuchar, que no hay revolución posible si deja fuera a las mujeres, que no hay justicia si se nos niega la voz, que no hay patria si la mitad de su pueblo vive sometida”, enfatizó.
 
Núñez Monreal aseguró que, si bien transcurrió mucho tiempo para que se les reconocieran sus derechos, este Primer Congreso Feminista de Yucatán de 1916 sembró una semilla que ya nadie pudo arrancar, misma que creció por décadas, hasta que, en 1953, las mujeres conquistaron el derecho al voto.
 
“Hoy hablamos de paridad, de derechos laborales, de educación superior, de una vida libre de violencia, de autonomía sobre nuestros cuerpos, porque otras mujeres, antes que nosotras abrieron la grieta y hoy, desde el Congreso Paritario, desde esta tribuna, que también nos fue negada, afirmamos algo con claridad: no estamos aquí por concesión, estamos aquí por conquista, somos herederas de aquella rebeldía y responsables de no traicionarla”, indicó.
 
Finalmente, resaltó que honrar a las mujeres de 1916 es continuar su causa, es legislar con perspectiva de género, es no retroceder, es no callar, es no pedir permiso, porque la historia de México no se entiende sin las mujeres y el futuro de este país sólo puede construirse con ellas al frente, con poder, con derechos plenos, con dignidad y con justicia.
 
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